Bitácora semana 11

Confieso que nunca antes había oído hablar del “Interaccionismo Simbólico”. Al principio el nombre me pareció un poco técnico y difícil de entender pero luego, cuando el profesor nos lo explicó, comprendí que en realidad es un tema bastante interesante y estoy segura que todo lo hemos aplicado alguna vez en nuestras vidas, consciente o inconscientemente. 

Creo que el interaccionismo simbólico es una de las cosas más importantes que nosotros los comunicadores debemos aprender hoy en día para nuestra carrera, porque básicamente se basa en la comprensión de la sociedad a través de la comunicación.
Un dato muy interesante que encontré fue que esta corriente se basa en la perspectiva micro-sociológica. Es decir, no son los macrofenómenos los que determinan la conducta de las personas, sino sus interacciones sociales más próximas, los entornos reducidos. (Cubillas, 2015).

Es aquí cuando entra uno de los roles más importantes del investigador, porque la observación micro-sociológica sólo puede ser analizada mediante la Observación Directa. Esto, ya que la interacción de los seres humanos se lleva a cabo mediante el intercambio de gestos, palabras, entonación, expresiones, etc y es preciso que por medio de la observación se analicen este tipo de comportamientos para así entender señales que muchas veces la gente no expresa con palabras.

Como dijo Cobos, muy sabiamente, en esta ocasión: Las palabras son apenas el 3% de la comunicación en los seres humanos, el resto son gestos, caras, expresiones y movimientos corporales que la mayoría de las veces nos dicen más que las propias palabras.

Esto me recordó mucho al ejercicio que hicimos de Rapport (en los tiempos felices donde todavía no había cuarentena), donde debíamos analizar a una persona con la que no tuviéramos mucha cercanía e imitar sus movimientos para así crear más cercanía y confianza entre ambos. Esto nos demuestra que nuestra manera de comunicarnos e interactuar con los demás está mucho más influenciada por lo que no decimos más que por lo que sí.

Esto me hace cuestionar las ocasiones en las que a uno le cae mal una persona y ni siquiera sabe por qué, nunca has hablado con ella, escasamente han compartido ciertos momentos en el mismo espacio y uno siente como si esa persona ya te hubiera hecho algo para caerte mal. Y creo que ahora lo entiendo, todo se reduce a los símbolos, al comportamiento y a lo que nosotros entendemos como bueno y malo, correcto o incorrecto. Tal vez esa otra persona hizo algún gesto que no nos gustó o caminó de una forma que nos recordó a nosequiencito que nos caía mal o hablaba con ese tono agudo que tanto nos fastidia, etc. Dotamos de significado los gestos o expresiones que hemos estado aprendiendo durante toda nuestra vida y así mismo, observamos cómo los demás se comportan con base en eso.

Fue chistoso porque justo en la clase que tenía después de esta, en Lenguaje Audiovisual, nos hablaron de un concepto llamado Kinesia, que básicamente es la comunicación no verbal. Se enfoca en las expresiones corporales, los gestos, movimientos y posturas que dan significados interpersonales y en donde cada actitud comunica algo (Giraldo, 2020).

La kinesia se utiliza en el mundo audiovisual para la dirección de actores, pues cada gesto, mirada o postura del actor obligatoriamente les está comunicando algo al espectador; y es deber del director guiar a su actor para que todo lo que comunique con el cuerpo esté proporcionando constantemente información sobre sus emociones, carácter, intensiones, etc.

Por otra parte, me pareció muy provechoso el video que nos compartió Cobos sobre el documental de History Channel acerca de los secretos del Lenguaje Corporal. Fue interesante descubrir cómo Paul Ekman, sicólogo estadounidense, fue el pionero en estudiar las expresiones faciales universales, entre las que encontró 7: felicidad, tristeza, ira, miedo, sorpresa, desdén y asco.

Él desarrolló un sistema completo para analizar el movimiento de los músculos de la cara y los dotó de un alfabeto para que los científicos pudieran identificarlos más fácil y analizarlos. Al final encontró que había 55 puntos faciales que definían las emociones por medio del movimiento de la cara y lo más loco de todo fue que desarrollaron un programa en el que analizaban en vivo las expresiones de la gente y al mismo tiempo les arrojaba un resultado de la emoción exacta que estaba sintiendo esa persona. Este sistema se implementó en varias investigaciones, como las de marketing para ver cómo reaccionaba la gente ante los anuncios y hasta fue instalado en algunos aeropuertos.

Al final, Ekman concluyó que existen unas 3000 expresiones diferentes y todo su análisis sobre el lenguaje corporal ayuda actualmente a muchos investigadores a analizar el comportamiento de todo tipo de personas: políticos, delincuentes, mamás aparentemente “inocentes”, etc. Por ejemplo, existen las llamadas “micro-expresiones”, que son expresiones que aparecen rápidamente en el rostro de la persona y a veces son casi imperceptibles. Pueden durar ¼ de segundo, pero son prácticamente las más importantes, ya que revelan estas emociones ocultas que la persona puede estar escondiendo detrás de un discurso aparentemente convincente. Revelan las verdaderas intenciones.

Finalmente, una de las invenciones más impresionantes mostradas en el documental fue la de una herramienta de análisis de las capas de la voz llamada LVA. Esta clasifica las variaciones de la voz detectando lo que la persona está sintiendo o que tan “verdadero” o falso” es tu tono de voz, teniendo en cuenta su tono, timbre, ritmo y hasta velocidad. A mi parecer, una herramienta bastante útil para todo tipo de investigaciones hoy en día.

Referencias:
* Cubillas, Iván. (Mayo, 2015). Interaccionismo Simbólico. Crimipedia. Recuperado de "http://crimina.es/crimipedia/topics/interaccionismo-simbolico/
* Giraldo, Juan Camilo. (Abril, 2020). Notas de clase. 

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